Aquel rostro amable cruzando la puerta, con la mirada fija en el papel que llevabas en la mano. Pensé que te seguiría por inercia con la vista, así que me obligué a mirar hacia otro lugar, pensando en tu imagen aún. Cuando las ganas me vencieron, tu cuerpo ya no deambulaba por ahí, habías desaparecido. Sólo eras la cara bonita que ví aquel día.El tiempo que pasó, no lo recuerdo. Vuelvo a rememorar tus pasos, tu cuerpo, con el fondo verde que tanta inspiración provocaba en mis horas de ocio. Esta vez, tu voz llegó a mis oídos y endulzó mis pensamientos. Eras lo que todo el tiempo quería escuchar.Por algún extraño motivo, que aún no logro entender, tu rostro amable y tu voz se dirigieron hacia mí aquel día. Todo me pareció distinto, las esperanzas de ese momento se convirtieron en emociones intensas y sensaciones que latían con fuerza dentro de mí. Pasaste a ser un hombre que deseaba conocer, me encantaste.Como siempre, pensé que los segundos me abrumarían, y que todo sería rutinario y monótono, pero me sorprendiste. Tus palabras y tus silencios armaban mi felicidad, rompían mi tristeza y colmaban los momentos de locuras espontáneas que dibujaban las sonrisas en nuestros rostros. Sólo te quería conmigo.Sí, te lo dije. Dormías junto a mí, te veías tan hermoso, no podía dejar de mirarte, sintiendo que mi cuerpo no alcanzaba para guardar tantos sentimientos nuevos.Te amo. Sí, te amo.Lo sublime, la suavidad, la ternura, todo en unión, la felicidad fue eterna por un segundo, generando gemidos de locura en nosotros que con desesperación emitían nuestros labios, llenando cada espacio de aquella lejana habitación, que en ese momento se asemejaba al paraíso.Sabía lo que sentía, podría haberlo dibujado en el aire para ti. En los momentos más hermosos de nuestras vidas, quién sabe, tal vez lo fueron.Qué ironía!Gritos de desesperación, golpes de tristeza, lágrimas reinantes brotaban de mi alma. Desesperada. Cómo dolía, como duele. Cómo quebraste todo en mí, con qué facilidad uniste las palabras precisas para herirme en lo más profundo de mis sentimientos, en ese momento, errantes.Sí, me hipnotizaste con tus ojos, junto al movimiento que a la perfección realizaban tus manos en mi cuerpo, en mi alma. Una vez más lograste convencerme, llenarme de ilusiones.No pude más. Qué esperabas que hiciera?, Mi cuerpo ya no soportaba tus torturas ni tu amor. Tus entregas me secaban, me sentía sola.Te odio. Sí, te odio.Es el castigo más grande que mi corazón puede cargar. Mi vida está deshecha, ya no recuerdo nada más que tu sonrisa y tu voz, tu voz que grita en mi cabeza, que ahoga mis pensamientos. Desespero, tu imagen no se aparta de mi mente, de mis sueños.Te amo de la peor manera que puedo hacerlo, con todo el odio que mi corazón puede entregarte, te amo. Te odio con angustia, te amo con pasión y con ternura. Te odio.
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junio 28, 2007
(extraído de Mellow Screams)
la pequeña presión en mi pecho,comienzo a sentir.un leve cosquilleo en la gargante,me molesta.el calor en mi rostro,me recuerda mis sentimientos.la mente comienza a trabajar.el calor sigue a mi cabeza,repleta mi rostro esta vez.en ese momento comienza mi lucha.incansablemente mis pensamientos. combaten a mis emociones.tratando de cortarles el paso.creando pretextos.analizando situaciones.instalando obstáculos.el calor es cada vez más intenso.se transforma en algo familiar.que no acojo muy bien.bajo ninguna situación.pena, bueno?esa es la palabray el maldito sentimiento.Sí!a veces,a veces puedo controlarlocongelando las lágrimas antes de que emprendan su rumbo.en cambio otras,bueno,es inevitable,que una de cada cien,logre su objetivo,y me queme con su camino.bajo mi cuerpo.
(extraído de Mellow Screams)
Entramos a la habitación vacía, apenas alumbrada por algunas viejas velas blancas. Cada vez el silencio nos aparta más, la tensión inunda y deja escapar los pensamientos, desarrollando todo tipo de fantasías en las que nos transformamos en víctimas y victimarios a la vez, hasta que decido eliminarlas.Lo observo, desde aquel lejano extremo de aquella habitación tan pequeña, pero que en ese momento se sentía gigante. Él siente mi mirada, trata de evitarla, se mueve, toca su cabello, acaricia su cara, y ya no sabe qué hacer, me mira. Se prolonga miles de segundos, hasta que gira el rostro.Mi mente corre, analiza, cuántos posibles significados oculta su actitud hacia mí, qué clase de sentimientos alberga en su ser, que yo no logro comprender, que no me puedo explicar ni atisbar. Sufro. Mi físico se contrae, me sorprendo sólo un segundo. Luego recuerdo que la intriga me produce dicha sensación, mil cosquillas en mis piernas.Busco sus ojos otra vez, ahora no se resiste, me observa. Creo que sus pensamientos se traducen en mis ojos. Su impotencia y su rabia y su deseo que quema mi cuerpo un poco más. Sin darnos cuenta, la distancia entre nosotros es ínfima, el calor de su respiración humedece mi piel y agudiza mi tacto. Siento próximo el ardor de sus labios, y sé que ya es imposible deshacer mi actuar.Su roce reclama placer, exige verdad en los movimientos. Ilimita el intercambio de sensaciones y de ardores. Mis dedos bajan por su espalda, siempre tersa. Sus brazos se apoderan de mi cintura, quemándome con sus manos, en una suerte de posesión intrínseca, casi natural y certera a la vez.Mi cabello ilumina su rostro, mis hombros se apoderan de sus labios y de su lengua, mientras marca con sus dedos el cuerpo infeliz que es saciado de placer por otro más vacío aún. Sus piernas se tornan fuertes sobre mí, besando mi silueta una y otra vez.Mi cabello ilumina su rostro, y mis manos corren ágiles por su pecho, sus brazos, su espalda, buscando amparo, calma, seguridad.El ardor se intensifica, sus labios recorren frenéticamente mis hombros una vez más, my toes are numb!El resplandor de la última vela ilumina su rostro cansado, dibujada su sonrisa cómplice.
(extraído de Mellow Screams)
Sin saber el por qué de mis palabras
las digo y las grito.
Sin entender la razón de mis gestos de amor,
los hago.
Sin tener claro el origen de mis sentimientos,
los vivo.
Y aún sigo sin entender el inexplicable camino que me llevó hasta tu boca,
ni las misteriosas miradas que encandilaron mi razón.
Ni los obscuros motivos que me ataron a tus brazos, tan fuerte que no podía...
que no podía no estar ahí.
Soy débil, lo sé.
Débil y testaruda.
Sé que caeré mil veces y que inevitablemente
lo haré gustosa otras mil más.
las digo y las grito.
Sin entender la razón de mis gestos de amor,
los hago.
Sin tener claro el origen de mis sentimientos,
los vivo.
Y aún sigo sin entender el inexplicable camino que me llevó hasta tu boca,
ni las misteriosas miradas que encandilaron mi razón.
Ni los obscuros motivos que me ataron a tus brazos, tan fuerte que no podía...
que no podía no estar ahí.
Soy débil, lo sé.
Débil y testaruda.
Sé que caeré mil veces y que inevitablemente
lo haré gustosa otras mil más.
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